Connect with us

Culleredo

De Kelsa a Bunge en A Barcala: 42 años de industria, empleo… y contaminación en la ría de O Burgo

Publicado

en

Son muchos —y no tan mayores— quienes recuerdan los silos y torres que se alzaban en la península que forma el río Mero a su paso por A Barcala. Hoy, ese espacio es un solar vacío, sin recuperación paisajística ni ecológica. Pocos sabían entonces que allí no solo se procesaba soja —un producto casi exótico en aquella época—, sino que también se elaboraban otros aceites vegetales. Muchos pensaban y siguen pensando que se elaboraba aceite de oliva y derivados.

Durante más de cuatro décadas, una de las fábricas más antiguas y polémicas del área metropolitana de A Coruña operó a orillas de la ría de O Burgo. Junto con la Cros, fue una de las principales responsables de la grave contaminación de la ría de O Burgo, cuya recuperación ambiental, emprendida recientemente, ha tenido un éxito más que discutible. Tanto el Gobierno como la Xunta y la Unión Europea han pasado de puntillas por el resultado final, asumiendo implícitamente que se trata de una rehabilitación incompleta y de dudosa eficacia.

La planta de Aceites Bunge, situada en A Barcala (Culleredo), cerró definitivamente en 2009 tras una larga trayectoria marcada por la producción industrial, el empleo local y un impacto ambiental que aún hoy sigue generando debate.

Aunque la soja acabaría convirtiéndose en su principal seña de identidad, no fue siempre la única materia prima con la que trabajó. En distintas etapas de su historia, la factoría también produjo aceites de cacahuete y de girasol, reflejando una estrategia de diversificación acorde con su evolución industrial.

Accidentes y decadencia: las señales de alarma

A finales de la década de 1980, la fábrica fue escenario de uno de los episodios más inquietantes de su historia, aunque apenas hay menciones en presa y no se hizo muy publico. Un error en un desvío ferroviario hizo que un tren de pasajeros se desviara hacia el interior de la planta por la vía destinada al transporte de mercancías. La máquina terminó chocando contra un depósito de aceite, que se rompió y se derramó sobre los vagones.

Advertisement

Las consecuencias pudieron haber sido mucho más graves. Justo detrás del tanque se encontraba el transformador eléctrico principal de la instalación, lo que habría podido desencadenar una tragedia mayor. En aquel momento fueron los propios trabajadores quienes socorrieron a los pasajeros. Durante los primeros minutos incluso se barajó la posibilidad de un atentado, ya que la empresa —entonces Cereal Ibérica— tenía participación de capital francés.

Dos décadas después, en noviembre de 2008, otro suceso marcó simbólicamente el final de una etapa: el colapso de uno de los silos debido al deterioro estructural. Para muchos empleados veteranos, aquel derrumbe fue la imagen más clara del abandono progresivo de la fábrica. Coinciden en que la etapa bajo la gestión de Bunge fue la más difícil, caracterizada por la falta de inversión y el envejecimiento de las instalaciones.

De Kelsa a Bunge: una historia industrial desde 1967

La fábrica nació en 1967 bajo el nombre de Kelsa, fruto de una alianza entre Koipe y los hermanos Elosúa, dos referentes del sector oleícola español. Su actividad principal era la molturación de soja y otras oleaginosas para la obtención de aceites vegetales y harinas destinadas tanto a la alimentación humana como animal. A lo largo de los años, la planta cambió varias veces de propietario y de nombreKelsa, Cereal Ibérica, Moyresa— hasta integrarse finalmente en Bunge Ibérica, filial del gigante multinacional Bunge Global SA, empresa fundada en Ginebra y actualmente con sede en San Luis (Misuri, Estados Unidos), uno de los mayores actores mundiales del agronegocio.

La soja no siempre fue la única materia prima sobre la que trabajaron. La planta también produjo en otros tiempos aceite de cacahuete y de girasol.

Empleo e impacto económico en la comarca

En su época de mayor actividad, la fábrica llegó a emplear a 120 trabajadores, convirtiéndose en una de las principales industrias de la provincia de A Coruña. En 1996 todavía mantenía esa cifra, siendo una pieza clave en la cadena de suministro de aceite para las conserveras gallegas.

Advertisement

Sin embargo, en el momento del cierre en 2009, la plantilla directa se había reducido a 46 personas, debido en parte a procesos de externalización. La empresa justificó la clausura alegando una supuesta “falta de competitividad”, asegurando que la planta acumulaba pérdidas desde hacía tres años y que las circunstancias financieras impedían su traslado al puerto exterior.

Una de las industrias más contaminantes de la ría

Más allá de su peso económico, la planta de Bunge fue durante años señalada como una de las principales fuentes de contaminación de la ría de O Burgo. Vertidos industriales, olores persistentes y la ausencia de sistemas de depuración adecuados la convirtieron en objetivo habitual de denuncias por parte de colectivos ecologistas y mariscadores.

Su ubicación, a escasos metros del estuario, simbolizó durante décadas la convivencia —no siempre pacífica— entre industria pesada y ecosistema frágil. El cierre de la planta fue recibido por muchos como una oportunidad para avanzar en la recuperación ambiental de la ría, aunque el daño acumulado tardaría años en revertirse.

El cierre en 2009: razones oficiales y dudas persistentes

El anuncio del cierre se produjo en 2009. Los directivos de Bunge defendieron que la decisión respondía exclusivamente a motivos económicos, en un contexto global adverso para el sector. Sin embargo, sindicatos y parte de la opinión pública cuestionaron esa versión, apuntando tanto a la presión ambiental como a estrategias empresariales de reestructuración internacional.

Aquel año se apagaban definitivamente los hornos de una fábrica que, durante 42 años, había sido sinónimo de trabajo, conflicto laboral y controversia ecológica.

Advertisement

Kelsa

Demolición y abandono: un solar sin destino claro

Tras el cierre, las instalaciones fueron demolidas y el solar quedó abandonado durante años. En marzo de 2021 comenzaron también los trabajos de demolición de los seis grandes tanques metálicos que Bunge aún mantenía en el muelle de Calvo Sotelo, poniendo fin físico a una etapa industrial histórica en el entorno portuario coruñés.

Hoy, la parcela de la antigua fábrica de Aceites Bunge en A Barcala sigue sin un proyecto definitivo. Entre propuestas urbanísticas, equipamientos públicos y planes de regeneración ambiental, el espacio continúa esperando una segunda vida.

Balance final: industria, empleo y una deuda ambiental

La historia de Bunge en Culleredo resume una parte esencial del modelo industrial gallego del siglo XX: crecimiento económico, empleo estable y, al mismo tiempo, una fuerte presión sobre el medio ambiente.

Más de una década después de su cierre, la pregunta sigue abierta: ¿fue el precio ambiental demasiado alto para los beneficios obtenidos? Y, sobre todo, ¿ha aprendido la administración de esta experiencia para evitar que se repita en el futuro?

Advertisement

Redacción Infoleiros es el equipo editorial del medio digital InfOleiros, especializado en la actualidad local de Oleiros y su entorno, con especial atención a la información municipal, los eventos, el ocio, la cultura y la vida social del municipio.

Continuar leyendo
Advertisement
Clica para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más leido

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.